Técnicas de traducción

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En junio de este año, nuestra compañera Rosina Peixoto comenzó un blog con una combinación de entradas muy interesantes. Entre ellas tiene una titulada Traductores Célebres–y es que a veces nos toca ser las estrellas del espectáculo… bueno, quizás sólo cientos de años después.

En fin, la entrada habla sobre las tres técnicas de traducción definidas por John Dryden (1631-1700). Primero da un resumen del poeta y dramaturgo y al final este segmento que menciona las técnicas.

La primera es la metáfrasis, que consiste en verter el original a otra lengua palabra por palabra y verso por verso. Así fue como tradujo Ben Johnson el Arte poética de Horacio.

La segunda es la paráfrasis o traducción libre, en la que el traductor, si bien se mantiene cercano al original para no perderse, no reproduce tan estrictamente las palabras como el sentido y, de hecho, este puede llegar a ampliarse, siempre que no se altere. Un ejemplo de este tipo de traducción es la que el Sr. Waller hizo del cuarto libro de La Eneida de Virgilio.

La tercera categoría es la imitación, en la que el traductor no solo se toma la libertad de variar las palabras y el sentido, sino que los ignora, y a partir de unas pocas notas del original compone a su antojo variaciones sobre el tema. Así lo hizo el Sr. Cowley en su traducción inglesa de dos odas de Píndaro y una de Horacio.



Por mi parte, me parece que la traducción más útil viene siendo la traducción libre. Y es que la metáfrasis me suena tan mecánico como la traducción automática de los traductores electrónicos tipo Alta Vista o similares.

Claro, con un traductor humano puede haber una selección más lógica de la definición de una palabra. Una persona no tomará sólo la primera definición como lo haría una máquina; pero en cuanto a la estructura, el resultado sonará por lo menos forzado, sino es que completamente incoherente.

En cuanto a la imitación, de hecho me suena a la ahora llamada transcreación. Es una estrategía necesaria para trabajos creativos (cómo eslogans y diálogos con juegos de palabras), y a veces es la única opción que no rinde resultados completamente absurdos.

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2 Comments Add yours

  1. translatoruy says:

    Laura,

    Muchas gracias por mencionar mi blog. Tengo muy pocos visitantes y es una forma de incrementar las visitas.

    Estoy completamente de acuerdo contigo en cuanto al mejor método de traducir. La traducción libre, que fue defendida hace muchos siglos por Cicerón y por muchos lingüistas en distintas épocas: Horacio, San Jerónimo, Maimónides, Fray Luis de León, Vives, entre otros, es una manera de traducir cambiando la forma del original sin cambiar el sentido.

    El literalismo es, como tú dices, lo más parecido a una traducción automática, cambiando una palabra por otra, unidades sintácticas o semánticas por otras.

    Si pensamos que John Dryden dijo esto, en el siglo XVII, podemos decir que era un adelantado. Pero Cicerón tuvo una visión antidogmática ya en el siglo II a.C. Dijo: “No traduje como intérprete sino como escritor” dándole importancia al sentido y no a la traducción palabra por palabra.

    Me encanta tu sitio. Saludos.

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  2. Muchas gracias, Rosina, y bienvenida.

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